Colombia: no alla guerra in nostro nome

Appello tratto dal sito web del Cric – Consejo Regional Indigena del Cauca.

Per adesioni: retomarelcaminocauca@gmail.com

En Colombia ya deberíamos saber que la paz la construimos colectivamente o nos hunden en un espiral de destrucción, dolor y muerte. Perpetúan como lo necesitan esta guerra sin fin que necesitan para seguir negándonos y acumulando ganancias. Desde esta certeza, nos pronunciamos frente a las declaraciones leídas por Iván Márquez a nombre de las FARC-EP y a las reacciones y consecuencias de las mismas. Decimos: No más guerra en nuestro nombre y convocamos: Porque decir no basta, no sirve de nada. Hacemos público este pronunciamiento con urgencia a partir de las primeras adhesiones porque aspiramos a que la postura que plantea invita, provoca y convoca de manera abierta a quienes quieran sumarse -palabra y acción-  porque la comparten y se comprometen con su sentido fundamental a la resistencia, a la rebeldía y a la lucha. El espíritu que la inspira es el de la construcción amplia y colectiva en todos los ámbitos posibles. Por eso, no se trata de recoger firmas, sino que aspiramos a contribuir a que inspire y apoye esfuerzos encaminados a la organización y a la acción. A partir del sentido aquí planteado y del horizonte propuesto, deberá ser una Minga de Mingas la tarea colectiva por la paz, por la rebeldía, por la dignidad y la resistencia y superación de un orden injusto e intolerable la que nos inspire a sublevarnos, organizarnos, para hacer realidad con nuestro esfuerzo un país de pueblos sin dueños. Un país en paz. Por fin NUESTRO PAÍS.

Agosto 30 de 2019

Enviar sus adhesiones a este correo: retomarelcaminocauca@gmail.com

  1. Entendemos, reconocemos como ciertas y válidas las razones, los hechos y argumentos que los obligan a pronunciarse frente a los incumplimientos y la traición al acuerdo de paz con las FARC-EP por parte del gobierno y del Estado Colombiano.
  2. Es razonable desde su perspectiva, que, en consecuencia, se resguarden y reagrupen como organización y que se planteen la resistencia y la lucha armada. Cualquiera que conoce a Colombia, su historia, sus élites, su estado, el mal llamado proceso de “paz” y el “post-conflicto” y todo lo que estos han implicado de manipulaciones, mentiras y crímenes, entiende la racionalidad de su postura y los argumentos en los que apoyan su decisión. Es razonable, comprensible, sí, pero también es equivocado.
  3. El Estado Colombiano y este gobierno en particular, quieren la guerra, la necesitan, la imponen, se benefician de ella y desde el comienzo de la negociación, pasando por la manipulación del referendo para ratificar los acuerdos, hasta el día de hoy bajo el gobierno Duque-Uribe han buscado servirse de la “paz” para la guerra y la ganancia y ahora, deshacerse de los acuerdos para profundizarla, justificarla y extenderla. El Estado colombiano, una vez más, y esta vez como nunca los habrá empujado a la guerra y será el único beneficiario de ésta.
  4. El Estado Colombiano fomenta, es cómplice, participa y se beneficia del narcotráfico. El narcotráfico es una estrategia integral de Estado y una política transnacional desde el poder del capital que estructura la fase actual del capitalismo y genera las dinámicas para la acumulación, la guerra, el despojo territorial y la guerra contra el narcotráfico. Tanto el tráfico como la guerra contra el mismo, son dos caras de la misma moneda, dos lados de la misma ecuación. El propósito estratégico del estado es extender el narcotráfico y la guerra contra el mismo en todas partes para así ir extendiendo el despojo, la expropiación, la explotación y las ganancias. El Estado quiere que ustedes le declaren la guerra para escalar el narcotráfico, el reclutamiento de quienes de este viven, por este someten y matan y con este se lucran. Mientras unos hacen esta guerra contra el narcotráfico para escalar así la guerra total contra los pueblos, otros hacen guerras con pretextos políticos para compartir las ganancias de este negocio. Lo sabemos. La evidencia y los hechos nos lo demuestran a diario. No nos lo contaron: lo sabemos, lo estamos viviendo. Todo esto va a escalarse con su declaración de guerra. Así lo espera y lo quiere el Estado.
  5. A ustedes les consta a partir de la negociación, el acuerdo y el postacuerdo que el pueblo colombiano, quienes hemos sufrido y vivido la guerra en especial, no queremos la guerra. Es la guerra del estado, la que quiere y promueve el estado contra los pueblos, contra Colombia. Así que hacer la guerra es inevitablemente hacerla de nuevo contra el pueblo colombiano, así no sea esta la intención manifiesta. Es un objetivo estratégico desde el poder y es lo único que se puede conseguir. El pueblo se los ha dicho a ustedes y al estado. Aquí y hoy, precisamente porque reconocemos la justicia de sus argumentos y la equivocación de su decisión lo reiteramos: NO QUEREMOS LA GUERRA.
  6. Para nadie es un secreto que la guerra en Colombia ha sido justamente una guerra contra los pueblos. Ustedes lo saben, lo han reconocido, han asumido su responsabilidad, han pedido perdón a algunas de sus víctimas. Saben que 7 de cada 10 víctimas fatales del conflicto armado fueron civiles no involucrados en el conflicto. Esta guerra contra el estado es una guerra contra los pueblos porque no son los pueblos los que la deciden. Los empujan a declararla para aprovecharse de esta. Lo vienen haciendo aún antes de esta decisión y con ella encuentran un pretexto aún más claro para proceder.
  7. Deben reconocer la profunda debilidad política de sus planteamientos y organización, hechos evidentes durante la negociación y el mal llamado posconflicto. La principal explicación de esta compleja debilidad política innegable es la dinámica de la guerra que suplanta por la vía del terror y de la fuerza a los pueblos y niega el derecho de todas y todos a asumirnos con autonomía y libertad como nuestro propio sujeto político, sujeto de nuestros sueños y vidas. El pueblo está harto de que unos pocos en armas impongan su verdad y su camino suplantándonos, negándonos, ordenándonos, juzgándonos y metiéndonos en el teatro del despojo, el terror y la muerte. Responder al terror del Estado con terror es negar al pueblo. NO EN NUESTRO NOMBRE. Hemos apoyado el fin del conflicto y los acuerdos de paz FARC-Estado para que por fin se nos reconociera nuestra voz y derechos, no para que se nos impusieran en su nombre desde arriba los proyectos inconsultos de nadie y menos para que con la continuación y profundización de la guerra nos volvieran a negar el derecho de existir, decidir, vivir, pensar y trazar nuestro destino.

En consecuencia, y al reiterar nuestro reconocimiento a la verdad que señalan al presentar la evidencia de guerra y terror desde el Estado y el poder contra los pueblos, les reconocemos su derecho a la rebeldía, que es nuestro, a la legítima defensa, que es nuestro y a organizarse para construir otro país sin dueños, que es de todas y todos, no sólo de algunos.

Es un derecho del pueblo, no de ningún gremio, poder o actor armado o no.

Es nuestro derecho, ustedes incluidos, proponer, organizarnos y hacer el camino de nuestra liberación y paz.

A la falta de respeto del Estado por este nuestro derecho soberano, no le sirve para nada bueno su respuesta que les da el pretexto para aplastarnos.

El estado no es el pueblo colombiano, ni lo son quienes dominan y tienen el poder.

Ustedes saben que tampoco lo son ustedes.

Por respeto al país colectivo y sin dueños, no declaren la guerra contra nosotras y nosotros en nuestro nombre.

No les hemos autorizado, no la queremos, no la aceptamos.

Queremos decidir por nosotras y nosotros mismos. Por una vez, escuchen al pueblo.

Demuestren que sí había sinceridad en su compromiso con la transformación social y con la democracia y la libertad. Levantémosnos juntos bajo un proyecto colectivo y organizado, sin armas por la paz y la transformación y no por el poder.

Por eso, porque rechazamos que les hayan traicionado –y a nosotras y nosotros todas y todos- y que pretendan hacerlo en nuestro nombre, les llamamos a respetarnos, a ser coherentes con sus principios revolucionarios y a parar la guerra porque no la queremos, no queremos que se la den al estado para que nos someta.

Les proponemos; Les llamamos de inmediato a declarar una tregua indefinida durante la cual se comprometan a escuchar la voz y decisión de los movimientos sociales y de todos los actores que deseen organizarse de manera consciente, para decidir en un término definido (1 año), el camino a seguir para levantarnos contra el establecimiento y comprometernos con un camino consensuado para alcanzar la paz con autonomía y dignidad.

La paz de los pueblos sin dueños.

Que esta grave coyuntura, que esta sin salida nos lleve por fin a entender como pueblos que, o nos levantamos en unidad y con nuestra propia agenda y fuerza, o nos hundimos en el horror y la complicidad. Les llamamos a estar con nosotras y nosotros y no a suplantarnos y someternos como respuesta al estado.

No responder a este clamor y derecho soberno, sería someter los pueblos a la guerra del estado, una vez más, a nombre de la guerra contra el estado.

Escuchen al pueblo, no respondan a la guerra con más guerra.

NO caigan en la trampa del estado y luchemos juntxs por la paz verdadera. Así, con este gesto podrán apoyarnos y acompañarnos en el camino de exigirnos recíprocamente y sin vanguardias y mandos iluminados, el país de los pueblos sin dueños que tenemos que alcanzar. Esa es la única unidad posible. Las demás son órdenes y amenazas.

Firmamos desde Colombia:

  • Movimiento Ríos Vivos Antioquia
  • Corporación Regional Yareguíes -CRY- y el Grupo de Estudios Sociales, Extractivos y Ambientales del Magdalena Medio -GEAM
  • Movilización de Mujeres Negras por el Cuidado de la Vida y los Territorios Ancestrales
  • Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, Cauca
  • Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca-ACIN, Cauca
  • Asociación de Cabildos Ukawe`sx Nasa C`xhab, Caldono, Cauca
  • Proceso de Comunidades Negras -PCN
  • Pueblos en Camino
  • Escuela de Salud Pública de Univalle, Valle del Cauca
  • La Colectiva Agraria Abya Yala
  • Comité de América Latina y el Caribe por la Defensa de los Derechos de las Mujeres
  • Fundación Educar de Ida y Vuelta, Quindío
  • Convergencia de saberes y acción territorial
  • Corporación Escuela para la Paz
  • Plataforma Departamental de Mujeres del Caquetá
  • Fundescor y Renacer del Putumayo
  • Fundación San Isidro de Boyacá
  • Anuc Cundinamarca
  • ANUC-UR
  • Mesa de Incidencia Política de Mujeres Rurales Colombianas
  • Fuerza de Mujeres Wayuu
  • Fundación Audiovisual Indígena Wayaakua
  • Chiguaco Cine
  • Yuri Sirleny Quintero Diputada del Putumayo, Red de Derechos Humanos Putumayo – Marcha Patriótica
  • Arturo Escobar
  • Jeison González, pueblo Embera Chamí
  • Fernando Durán, pueblo Embera Siapidara
  • Dolly Almeida, pueblo Ticuna
  • Héctor Mondragón Báez
  • Juan Guillermo Ferro
  • Axel Rojas, profesor universitario
  • Fabián Méndez MD PhD, Profesor titular, Coordinador Grupo GESP, Univalle
  • Yannia Sofía Garzón Valencia, Madre, Cuidadora de la Vida y Panafricanista
  • Noelia Campo Castro, pueblo Nasa
  • Harold Secue, pueblo Nasa
  • Abel Coicué, pueblo Nasa
  • Dora Muñoz Atillo, pueblo Nasa
  • Emmanuel Eduardo Rozental Klinger
  • Constanza Cuetia, pueblo Nasa
  • Mauricio Acosta Rangel
  • Enrique Ramírez, comunicador comunitario
  • Vilma Rocío Almendra Quiguanàs, Nasa-Misak
  • Luz Marina Quiguanás Conda, pueblo Nasa
  • Giovanny Monroy Quecan, Indígena Mhuysqa de la comunidad de Fonquetá y Cerca de piedra
  • Fernando Duran, pueblo Embera Siapidara
  • Lina Álvarez, investigadora Universidad católica de Lovaina, Filosofía
  • María Isabel Giraldo Velásquez, Fundación HijuePacha FestiArte
  • Jorge Mauricio Escobar Sarria, Profesor Universidad Autónoma de Occidente, Cali
  • Malely Linares Sánchez. Doctorante en Estudios Latinoamericanos. Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Patricia Botero, Centro de estudios independientes color tierra, la Campaña hacia otro pazífico posible y el Tejido de Colectivos-Unitierra, Caldas y suroccidente colombiano.
  • John Agudelo – Universidad de Antioquia
  • Camila Rodríguez, Convergencia de Saberes y Acción Territorial
  • Ingrid Carolina Serrate
  • Irene Vélez-Torres, PhD Political Geography, University of Copenhagen, Profesora Titular, Universidad del Valle
  • Diana Cristina Fernández Muñoz, Colectivo Somos Cauca
  • Ricardo Gómez, Docente, artista e investigador
  • Mario Alejandro Pérez Rincón, Profesor Universidad del Valle – Instituto CINARA 

Apoyo Internacional:

  • Nodo de Derechos Humanos, Puebla, México
  • Rete italiana di solidarietà Colombia vive! Onlus, Italia
  • Associazione Jambo, commercio equo di Fidenza, Italia
  • Comitato Piazza Carlo Giuliani, Genova, Italia
  • Reds- Red solidaridad para la transformación social, España
  • Red Europea de solidaridad con Colombia, España
  • Organización “Burgos con Colombia”, España
  • La Memoria del Jaguar – Radio Contrabanda (Barcelona)
  • Centro de Medios Independentes de Tefé
  • Associação Cultural dos Povos da Amazônia
  • TeiAtivista – Brasil
  • La Universidad de la Tierra en Puebla, México
  • Colectivo Utopía Puebla, MèxicoEn cortito que’s pa’ largo, México
  • Hugo Blanco Galdos, Perú
  • Óscar Olivera, Guerreros del Agua, Bolivia
  • Tomas Astelarra, Argentina, periodista.
  • Yaku Pérez Guartambel, Ecuador
  • Justin Podur, Associate Professor, York University, Canadá
  • Cathy Walsh, Ecuador
  • Rafael Sandoval, México
  • Juan Wahren (Docente e investigador, Universidad de Buenos Aires)
  • Vanda Ianowski, docente Universidad Nacional del Comahue
  • Raúl Zibechi
  • Pàvel Lòpez, Associate Researcher, CIDES-UMSA / CEJIS, Bolivia
  • Sergio Tischler, México
  • Alejandra Guillén, periodista independiente, México
  • Juan Carlos La Rosa Velazco, Venezuela
  • Sofía La Rosa Jiménez, Venezuela
  • Robzayda Marcos Vera, Venezuela
  • Paola Maldonado Tobar, geógrafa ecuatoriana
  • Nataly Torres, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Carolina Vallejo, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Paola Granizo, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • David Fajardo, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Cecilia Molina, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Erick Jara, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Carlos Quizphe, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Carlos Bacancela, Colectivo Yasunidos Guapondelig de Cuenca Ecuador
  • Beatrìz Amor, 8M LA COSTA, APDH LA COSTA, Argentina
  • Jorge Armando Gómez – Defensor de derechos colectivos- Ejido Tila, Chiapas
  • Aldo Zanchetta, Brunella Fatarella, Italia
  • John Gibler, México
  • Panagiotis Doulos, Grecia
  • Edith González Cruz, México
  • Simone Ferrari, Italia
  • Tommaso Guadagni, Italia
  • Luis Escribano Reinosa, España
  • Alfredo Seguel, Radio Minga y Territorios Comunicaciones, Ngulumapu- Chile
  • Dr. Fernando Huesca Ramón (Benemérita Universidad Autómoma de Puebla, México
  • Angelo Madson – Instituto Idade Mídia (Comunicação para Cidadania), Brasil
  • Otto Ramos – Mídia Ninja, Brasil
  • Thomas Moore, antropólogo, Puerto Maldonado, Perú
  • Elisa Frediani, Italia
  • Colectiva Pensaré Cartóneras, Chiapas, México
  • Patrícia Ríos Brandi, Brasil
  • Cristina Cucurí, de Ecuador
  • Manuel Martínez Camarillo, Profr. Investigador de la Facultad de Psicología de la BUAP, Mèxico
  • Raquel Neyra, Investigadora, Economía ecológica, Perú
  • Vincenzo Robustelli, Milano Italia
  • Claudio Romanini, Roma, Italia
  • Rene Olvera Salinas, México
  • Lluvia Cervantes Contreras, México

 

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LA TRADUZIONE DEL TESTO IN ITALIANO

Di fronte alla guerra, di nuovo e con fermezza diciamo:

Non in nostro nome!

… e proponiamo un cammino condiviso

  1. Comprendiamo, riconosciamo come certe e valide le ragioni, i fatti e gli argomenti che vi costringono a pronunciarvi di fronte alle inadempienze e al tradimento dell’accordo di pace con le FARC-EP da parte del governo e dello Stato colombiano.
  2. È quindi ragionevole che cerchiate riparo e vi aggreghiate come organizzazione, e che prendiate in considerazione la scelta della resistenza e della lotta armata. Chiunque conosca la Colombia, la sua storia, le sue élites, il suo Stato, ciò che viene erroneamente chiamato processo di “pace” e “post-conflitto”, e con tutto quello che ha comportato in termini di manipolazioni, menzogne e crimini, comprende la razionalità della vostra posizione e gli argomenti su cui è basata la vostra decisione. È ragionevole, comprensibile, sì, ma è anche sbagliata.
  3. Lo Stato colombiano, e in particolare questo governo, vogliono la guerra, ne hanno bisogno, la impongono, ne traggono vantaggio, e fin dall’inizio della trattativa, passando per la manipolazione del referendum per la ratifica degli accordi fino a ciò che avviene oggi sotto il governo Duque-Uribe, hanno cercato di servirsi della “pace” per la guerra e per il profitto, e ora cercano di disfarsi degli accordi per intensificarla, giustificarla ed estenderla. Ancora una volta, e questa volta più che mai, lo Stato colombiano vi avrà spinti alla guerra e sarà l’unico che ne trarrà beneficio.
  4. Lo Stato colombiano incentiva, è complice, partecipa al narcotraffico e ne trae vantaggio. Il narcotraffico è una strategia integrale di Stato e una politica transnazionale portata avanti dal potere del capitale, che struttura la fase attuale del capitalismo e genera le dinamiche che consentono l’accumulazione, la guerra, l’espropriazione territoriale e la guerra al narcotraffico. Il traffico e la guerra contro di esso sono due facce della stessa medaglia, due parti della stessa equazione. L’obiettivo strategico dello Stato è quello di estendere dovunque il narcotraffico e la guerra contro di esso, per estendere in tal modo la rapina, l’espropriazione, lo sfruttamento e i profitti. Lo Stato vuole che gli dichiariate guerra per intensificare il narcotraffico, il reclutamento di coloro che vivono di esso, per esso assoggettano e uccidono e da esso traggono profitto. Mentre alcuni conducono questa guerra contro il narcotraffico per intensificare in tal modo la guerra totale contro i popoli, altri combattono guerre con pretesti politici per spartirsi i proventi di questo business. Lo sappiamo. Prove e fatti ce lo dimostrano ogni giorno. Non ce l’hanno raccontato: lo sappiamo, lo stiamo vivendo. Tutto questo si intensificherà con la vostra dichiarazione di guerra. Questo è ciò che lo Stato si aspetta e vuole.
  5. A partire dalla trattativa, dall’accordo e dal post-accordo, voi sapete che il popolo colombiano, quelli come noi che hanno sofferto e vissuto la guerra in modo particolare, non vogliamo la guerra.

È la guerra dello Stato, quella voluta e fomentata dallo Stato contro i popoli, contro la Colombia. Fare la guerra, dunque, significa inevitabilmente scatenarla di nuovo contro il popolo colombiano, anche se non è questa l’intenzione dichiarata. Si tratta di un obiettivo strategico per il potere, ed è l’unico obiettivo che si può conseguire. Il popolo l’ha detto a voi e allo Stato.

Qui ed ora, proprio perché riconosciamo la fondatezza delle vostre argomentazioni e lo sbaglio della vostra decisione, ripetiamo di nuovo: non vogliamo la guerra.

  1. Non è un segreto per nessuno che la guerra in Colombia è stata precisamente una guerra contro i popoli. Voi lo sapete, l’avete riconosciuto, vi siete assunti la vostra responsabilità, avete chiesto perdono ad alcune delle vittime. Sapete che 7 su 10 delle vittime uccise dal conflitto armato erano civili non coinvolti nel conflitto. Questa guerra contro lo Stato è una guerra contro i popoli, perché non sono i popoli a deciderla. Vi spingono a dichiararla per trarne vantaggio. Lo stavano facendo già prima di questa decisione, e con essa trovano un pretesto ancora più chiaro per procedere.
  2. Dovete riconoscere la profonda debolezza politica della vostra strategia e della vostra organizzazione, come è apparso evidente nel corso della trattativa e di quello che viene erroneamente chiamato post-conflitto. La spiegazione principale di questa innegabile e complessa debolezza politica è la dinamica della guerra, che mediante il terrore e la violenza destituisce i popoli e nega a tutte e a tutti noi il diritto di assumere con autonomia e libertà il nostro ruolo di soggetto politico peculiare, soggetto dei nostri sogni e delle nostre vite. Il popolo è stanco del fatto che pochi prendano le armi per imporre la loro verità e la loro strada, soppiantandoci, negandoci, dandoci ordini, condannandoci e gettandoci nel teatro della rapina, del terrore e della morte. Rispondere con il terrore al terrore dello Stato significa negare il popolo. non in nostro nome. Abbiamo appoggiato la cessazione del conflitto e gli accordi di pace tra le FARC e lo Stato perché finalmente ci venissero riconosciuti la nostra voce e i nostri diritti, e non perché in nome di questi diritti si imponessero dall’alto progetti non approvati da nessuno, e meno ancora perché con la continuazione e l’intensificazione della guerra si tornasse a negare il nostro diritto di esistere, decidere, vivere, pensare e tracciare il nostro destino.

 

Di conseguenza, ribadendo il nostro riconoscimento della veridicità di ciò che mettete in luce presentando le prove evidenti della guerra e del terrore scatenati dallo Stato e dal potere contro i popoli, riconosciamo il vostro diritto alla ribellione, che è anche il nostro, alla legittima difesa, che è anche il nostro, e ad organizzarsi per costruire un altro paese senza padroni, che sia di tutte e di tutti, non solo di alcuni.

È un diritto del popolo, non di qualche gruppo, potere o soggetto, armato oppure no.

Tutti noi, voi compresi, abbiamo il diritto di fare proposte, di organizzarci e di intraprendere il cammino della nostra liberazione e della nostra pace.

Di fronte alla mancanza di rispetto da parte dello Stato del nostro diritto sovrano, la vostra risposta, che fornisce loro il pretesto per schiacciarci, non produce niente di buono.

Lo Stato non è il popolo colombiano, e non lo sono quelli che dominano e detengono il potere.

Voi sapete che neppure voi lo siete.

Per rispetto nei confronti del paese di tutte e di tutti e senza padroni, non dichiarate in nostro nome la guerra contro di noi.

Non vi abbiamo autorizzati a dichiararla, non la vogliamo, non l’accettiamo.

Vogliamo essere noi a decidere. Per una volta, ascoltate il popolo.

Dimostrate che c’era sincerità nel vostro impegno per la trasformazione sociale e la libertà. Solleviamoci insieme con un progetto collettivo e organizzato, senza armi, per la pace e la trasformazione e non per il potere.

Per questo, poiché rifiutiamo il tradimento che hanno compiuto nei vostri confronti – e nei confronti di tutte e tutti noi – pretendendo di farlo in nostro nome, vi chiediamo di rispettarci, di essere coerenti con i vostri principi rivoluzionari e di fermare la guerra perché non la vogliamo, non vogliamo che la offriate allo Stato perché ci sottometta.

Vi proponiamo; vi sollecitiamo a dichiarare immediatamente una tregua a tempo indeterminato, durante la quale vi impegniate ad ascoltare la voce e la decisione dei movimenti sociali e di tutti i soggetti che desiderino organizzarsi in maniera consapevole, per decidere in un arco di tempo prestabilito (1 anno) la via da percorrere per sollevarci contro l’ordine costituito e intraprendere un cammino consensuale per raggiungere la pace con autonomia e dignità.

La pace dei popoli senza padroni.

Che questa grave congiuntura, che è senza via d’uscita, ci porti finalmente a pensare come popoli che hanno una sola alternativa: o ci solleviamo insieme, con il nostro programma e la nostra forza, o sprofondiamo nell’orrore e nella complicità. Vi sollecitiamo a stare con noi, non a soppiantarci e assoggettarci come risposta allo Stato.

Non rispondere a questo grido e a questo diritto sovrano significherebbe consegnare i popoli alla guerra dello Stato, ancora una volta, in nome della guerra contro lo Stato.

Ascoltate il popolo, non rispondete alla guerra con ancora più guerra.

NON cadete nella trappola dello Stato, lottiamo insieme per la vera pace. Così, con questo gesto potrete sostenerci e accompagnarci nel cammino di esigere gli uni dagli altri, senza avanguardie e capi illuminati, il paese dei popoli senza padroni che dobbiamo raggiungere. Questa è l’unica unità possibile. Le altre sono ordini e minacce.

non in nostro nome

 

Ricevuta DA POEBLOSENCAMINO.ORG

 

chi vuol aderire INVII UNA CONFERMA A: retomarelcaminocauca@gmail.com

 

Traduzione di camminardomandando – www.camminardomandando.wordpress.com

 

Redazione
La redazione della bottega è composta da Daniele Barbieri e da chi in via del tutto libera, gratuita e volontaria contribuisce con contenuti, informazioni e opinioni.

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